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Grito

22 abril 2015
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Tiempo. Valiente hijo de puta. El mismo que nos cuartea la piel y arranca la memoria. Ese que nos apaga la mirada y pinta de blanco nuestras sienes.

El mismo cabrón inmisericorde que borra las huellas y tuerce nuestras cansadas espaldas.

El que vierte ríos de lágrimas y vacía océanos de sueños y esperanzas. El canalla desgraciado que nos deshace antes de pasar un párrafo de cualquier libro de historia.

Cronos,  miserable,  promotor de una carrera en la que en la meta solo ofrece unas lágrimas y un gran vacío. Broma sádica de mal gusto,  vida.

Unas pocas vueltas a la esfera y ya hemos perdido la partida. Una mirada de cerca a los ojos vidriosos de la muerte y nada se volverá tan difícil como mirar el reloj de nuevo.

Cómo? Cómo ignorar la hoja de la guillotina,  cayendo desde que nacemos?  Cómo seguir,  teniendo certeza de nuestra derrota? Hay vida después del jaque mate? Cómo responder si el miedo ahoga las preguntas?

Después de hoy, para mí, nada será lo mismo, y sin embargo sé que el mundo seguirá tan hueco o tan vacío como siempre.  Hoy pago una vieja deuda al reloj; no se le atragante.

Te echaré de menos.

Madurez? Delirio

21 septiembre 2014

De repente, un domingo, te despiertas y piensas que tal vez la vida no te deja vivir. Que estabas equivocado, o que tal vez SENTIR, en mayúsculas, sea un lujo que nos esta vedado. Que el tiempo puede morder, la rutina aplastar y que reglas y horarios son carceleros impasibles.

Imposible huir de una prisión sin paredes, sin más límites que el tiempo que no tenemos. Que no tendremos.

Es demasiado fácil caer en la trampa de correr sin ver el paisaje, sin conocer a quien te mira del otro lado del espejo o de la cama. Sobrevivir sin vivir.

Tal vez pensar que lo que creías que era tu fortaleza,no era sino huir hacia delante, para no enfrentar a tus demonios, sea una crisis, tal vez el inicio de algo mejor, o puede que sólo delirio. Lo cierto es que hoy faltan la pasión y la energía, las ganas de reír y de llorar, de ser mejor, de explotar, de fluir, de sentir. Hoy no soy mejor que un año atrás. Conozco más el mundo, pero estoy menos encantado con él. Es todo más oscuro.

Puede que sea la falta de un objetivo en la vida, o puede que el nihilismo ya no deje espacio para nada más en mí. Puede ser algo parecido a lo que acostumbramos a llamar madurez, a veces hasta éxito, o puede ser también la oscuridad de saber que los días que se fueron ya no volverán, que tal vez lo mejor ya pasó, que las reglas y la realidad, la herencia de la sociedad y lo que de mi se espera, mezclen días y noches robándome mi tiempo. Mi poco tiempo.

Lo cierto es que no volverán los 17, ni los 20, 23 o 25. No volveré a ser impertérrito, libre, irresponsable, ingenuo y a tener la absurda ilusión de que el mundo es mío para comérmelo. De que no hay límite. y que cualquier cosa que quiera estará siempre a mi alcance.

Forrest decía que La vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar;
lo que no nos contaba, es que sí sabemos algo: siempre se acaba antes de lo que desearías.

Es fácil suponer que esto sea apenas el grito desesperado de un Peter Pan que se ahoga con la corbata, de un antiguo soñador levantado a golpe de despertador, de un aprendiz de escritor, que, si no perdió, como tantos otros, las palabras,fue  peor aún y perdió los sentimientos y las historias; de un yo, que extirpó los aullidos a la luna llena de sus hábitos, volviéndose artificial y anodino, de fuera para dentro.

Es obvio, que necesito algunos cambios.

Mudanza

15 mayo 2012

Tras muchos meses en el limbo, este blog…SE MUDA!

a partir de ahora podrás encontrarlo en http://carlosgmt.com

Allí os espero!

VIDA

27 junio 2011

A veces faltan las fuerzas, la luz y hasta los caminos. Uno se pierde, o no quiere seguir. Es fácil olvidarse de por qué se recorre un camino, de qué nos llevó a dar un primer paso, y después de éste un segundo y así hasta donde estamos.

A veces incluso, y reza para que no sean muchas,
Te rompes. Te apagas. Te extingues.
Desapareces.

Es en ese momento cuando, si tienes suerte y no estás solo una voz fuera de tu cabeza vence a las miles que te ahogan desde dentro, intentando sumirte entre el desmayo y la locura y te obliga a preguntarte ¿qué pasa? ¿qué pasa realmente?

Cuando llegas a este punto hay que limpiarse. Hay que dejar que salgan las voces. Hay que hundirse. Hay que caer para poder levantarse. Hay que revolver muy dentro de uno para encontrar la chispa; la esencia que te permita volver a ser, arder, vivir, encontrarte.

Para mi es casi un ritual. Minuto tras minuto dejo que caiga el agua sobre mi, empapando mi cabeza, ensordeciéndome, aislándome, sacándome del mundo para poder volver.
Dejo que se vaya todo menos esa esencia, menos el yo más profundo.
Cuando salgo, cuando vuelvo al mundo, cuando vuelvo a ser, no vuelvo fuerte y recuperado, claro, eso sería demasiado fácil, pero vuelvo.
Regreso siendo, queriendo y sabiendo que puedo.

Hoy me he roto, me he apagado, me he extinguido y he desaparecido.

Y he vuelto.

Oscuridad

9 abril 2011

Es una noche sin luna.
Es todas las noches sin luna.
Es siempre de noche.

Hay que seguir, cada instante, cada miedo, cada obligación,
trabajo, necesidad, deuda:Todos empujan.
forman una marabunta terrible de figuras
informes, deformes, amorfas, oscuras.

Una multitud sin rostro, sin rostros,
alimentada de mundo y realidad,
codiciosa de sueños, de sonrisas, de olvidos,
del blanco de tu mente, de libertad.

Futuro, miedo, pasado, miedo, presente invadido.
Presiones que fagocitan la calma,
que oprimen el pecho, que atan estómago y garganta con nudos retorcidísimos.
Lágrimas que asoman al ojo sin caer manteniendo la angustia.

Decisiones que gritan que deben ser tomadas.
Problemas que anuncian que podrían existir.
Miedos que rumorean un “y si sale mal”
Conciencias que martillean sin saber muy bien qué ni por qué.

Y entre tanta angustia y tinieblas TÚ.
Isla de luz. Salvación y sosiego.
Hogar. Refugio inexpugnable.

A veces creo que ya no puedo dejar la oscuridad
si no es en tu regazo.
Porque como ya te dije hace tiempo,
ya no encuentro la calma si no es contigo.
Y no quiero encontrarla sin tí.

Tu eres mi luz, no me faltes nunca.
Cuídame, no dejes de cuidarme.

AHORA

23 marzo 2011

Siempre quise un mundo más. Siempre quise tener otra ciudad natal, otro grupo de amigos, otra herencia cultural, el 50% de “nuestro” futuro (sin saber que ese nuestro hablaba de TYY).
Siempre supe que solo había algo que realmente no podía faltar en la vida que acabara teniendo: alguien que me quisiera y me dejara quererla. Alguien dispuesta a regalarme su mundo y aceptar el mío.

Llevo buscando, desde que tenia 5 años, y nunca deje que nada se interpusiera en mi idealista meta -salvo una necesidad temporal de estar contento- aun siendo una auténtica travesía en el desierto.
Cierto es que a veces he creído encontrar algo, un mundo que me gustaba, o a alguien a quien tal vez pudiera mostrar el mio…alguna vez incluso hubo un amago de promesa de regalo (o mas bien me lo dejaron creer y yo quise hacerlo), pero nunca nadie me dio mucho más que nada.

Hasta ahora.

Ahora hay un deseo en firme de regalarme un mundo, secundado con cuidados. Con pequeñas grandes personas, con unas pocas palabras grandes y muchos pequeños gestos.
Hay una sonrisa plantada en nuestras caras continuamente. Hay risas y tonterías. Hay mañanas tardes y noches. Hay miedos, sí, también miedos, pues sería de insensatos no tener miedo a perder algo tan grande.

Hay tristeza en cada adios y alegría y alivio en cada hola.

Hay palabras que cambian de significado, hay holas, zumos, señores, pimientos rojos y puntitos. Hay cosas que son nuestras y solo nuestras. Hay canciones, hay momentos, recuerdos, sabores, palabras que tu y yo hemos cambiado para siempre. Que ya nunca podrán volver a no significar nada.

Ahora tengo, porque tú me lo das cada día, todo lo que siempre quise tener, y aún más. Ahora tengo un “estuve pensando en ti”, un “necesitaba un abrazo tuyo”, un “cógeme”. Ahora tengo a quien me cuide, y a quien cuidar.
Ahora tengo tus sonrisas, tus besos normales y tus besos sonrientes de gracias. Tus ánimos, tus abrazos, tus palabras. Ahora tengo nuestro microondas tostador, nuestro mapamundi y nuestra pizarra. Te tengo a tí, y eso es todo lo que podría soñar.

Tenemos fotomatones, paseos, costumbres y tonterías. Tenemos sueños y tenemos planes. Tenemos algunos recuerdos, el principio de una historia y hasta una banda sonora. Pero sobre todo, tenemos tiempo. Tenemos hoy, y tenemos futuro; mucho futuro. Todo el futuro. JUNTOS.

Y ahora también sé que quiero que seas tú. Siempre tú. Que no cambie nada. Que me cuides; que no dejes de cuidarme. Que hablemos siempre, todo, que no dudes. Quiero que no te acostumbres a mí. Que no dejes de escribir nuestros nombres en un papel. Que nunca dejes de estar total y perdidamente enamorada de mí, como yo lo estoy y lo estaré de tí.

Quiero que, como ahora, siempre haya susurros, montones de susurros. Promesas, planes, ilusiones, confesiones, cuentos, tonterías…todo en susurros, porque las cosas importantes se dicen en voz baja, y tenemos muchas que decirnos.

Sobre la felicidad.

13 febrero 2011

El latir del corazón transformado en una carrera contra el tiempo. Nudos en la garganta. Mariposas en el estómago. Cada milímetro de mi cuerpo despierto. Cada neurona de mi mente activa, eléctrica. Sin conocer descanso. Temblores y escalofríos que me dicen, me gritan desesperados desde todos los rincones de mi ser que sin ti no conozco la paz. Y ya no quiero conocerla.

No caber en mi mismo. Negarme a ser uno. A la individualidad. A perder mi parte favorita de lo que soy ahora: tú.

Las ganas, infinitas, de saltar y reír, y correr, y gritar. Hasta agotarme y deshacerme. La euforia incontenible, aplazada, a duras penas, hasta el próximo encuentro, la próxima risa, el próximo beso. La necesidad, NECESIDAD, de vivir y vivir mucho, acuciada por la certeza de que todos los días del resto de mi vida a tu lado, me parecerán pocos.

Eso es la felicidad.

Todo empieza despacio. Una mirada, una conexión. Un roce sutil con la mano, una agradable sorpresa. El mundo parado al otro lado de la ventana, y de este, dos seres que se encuentran, dos bocas que se unen, dos torrentes sanguíneos disparados, inundados de felicidad.
Un adios, un te echo de menos, quiero verte. Quiero más. ¡MÁS!
Siempre más. Cada vez, miedos aparte, siempre sabe a poco. Siempre quiero más: más tiempo, más cerca, más palabras, más besos. Más tú. Más NOSOTROS.

Llegar a saber que todo está bien si estamos. Todo se basa en algo muy sencillo: Ser y Estar. Y crear. Crear un código, un proyecto, un mundo. Y hacerlo juntos. Convertirnos en arquitectos de nuestra intimidad. Ingenieros de conexion humana, diseñadores de miradas de complicidad, expertos en momentos. Y hacer nuestro mundo impenetrable, inexpugnable, inexportable. Blindarlo y hacerlo tan íntimo y tan privado, que aun si un día deja de existir un nosotros, siempre seguirá existiendo y siendo nuestro.

La felicidad, mi FELICIDAD (si, con mayúsculas). Es ensayo y error, contigo. Es enfadarme y desenfadarme, contigo. Es no saber y tener miedo, contigo. Es hacer el tonto y llorar de risa. Es poder decirte cualquier cosa. Es saber que en el mundo que hemos creado para nosotros, no existen máscaras ni secretos. Es estar abierto en canal, vulnerable y puro. Es abandonarme a mi y centrarme en protegerte sabiendo que tu harás lo mismo conmigo.

La felicidad, mi FELICIDAD, es escribir nuestra historia. Es el jardín de las esculturas de Bruselas. Es hoy y mañana y pasado y siempre. Es cada palabra que te digo y que te escucho. Cada beso, cada risa, cada caricia, cada molécula de aire que respiro a tu lado. Es querer cambiar el mi por el nosotros. Cambiarlo para siempre y no querer nada más.
Es saber, que todo lo demás, y digo TODO, si estoy a tu lado, estará bien. Encontraremos la forma de que lo esté.

Es quererte, conmigo, desde hoy y para siempre. Querer ser tuyo cada minuto. No abandonar nunca tu pensamiento, que nunca haya dudas ni haya otros. Ni del pasado ni del futuro. Quiero copar todos los momentos, tu vigilia y tu sueño, tu realidad y tus fantasías.
Que el miedo nunca te encuentre sola, sino que haya de vencernos a los dos, y nunca lo logre. Que crezcas conmigo, que olvides y crees conmigo. Que creas conmigo. Que vivas conmigo. Que SEAS conmigo, como yo quiero SER contigo.

La felicidad, amor mío, a diferencia de la poesía, no eres tú.
La felicidad somos NOSOTROS.




Cuidame.
Cuidame Tú y solo Tú, pero cuidame siempre.

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